Ser cómplices

Cuando hablamos de intimidad, no sólo estamos hablando de sexo, sino de compartir emociones, tener una cierta complicidad y amistad con nuestra pareja.

Si bien hay que estar pendientes para mejorar la intimidad como por ejemplo, evitar la rutina y hacer que la iniciativa de tener sexo, cambie de uno a otro, otra opción es citar a la pareja en otros lugares, ¿por qué no? Una cita romántica, fuera del contexto de las cuatro paredes habituales, ser creativos y dejar volar la imaginación.

También estar atentos de lo que le gusta o siente nuestra compañera o compañero, siendo una buena opción explorar todos los sentidos de nuestro cuerpo, no sólo el tacto, el olfato, la visión, el oído y el gusto. Es un momento especial para llevarnos a un acercamiento, a una comunicación íntima que podemos disfrutar con sólo estar comprometidos con ello.

Es una oportunidad de crecimiento y confianza mutua en la cuál, debemos invertir nuestro tiempo, nuestra atención y nuestra dedicación. Si le damos el espacio necesario, no sólo disfrutaremos de la relación cuerpo a cuerpo, sino que acrecentaremos la relación de amistad, complicidad y confianza, que pueden vivir dos personas que se aman.